Se dice que se somete a alguien a acoso y derribo cuando se le hostiga hasta el punto de vencerle o derrotarle.
Esta expresión proviene de una competición ecuestre que consiste en voltear a un toro. Esta actividad se realiza en pareja, a uno de ellos se le denomina como garrochista y al otro como amparador.
Por fortuna, esta práctica fue derogada en 2010 por la Real Federación de Hípica Española.
