Se dice de alguien que tiene lágrimas de cocodrilo, cuando finge dolor o pena.
El origen de esta expresión proviene de que, los cocodrilos, al comer lloran mientras lo hacen.
Los cocodrilos lloran para limpiar, lubricar y nutrir la cornea del ojo. Parece ser que cuando comen los cocodrilos, se cree que es debido a que estos al respirar mientras mastican, presionan las glándulas lacrimales, provocando dichos lloros.
De ahí el origen de dicha expresión.

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